ENRIQUE PÉREZ ARBELAEZ Contra el olvido y la miseria
La cualidad del padre Enrique Pérez Arbeláez que quiero destacar en la celebración de los 114 años de su natalicio – motivo por el cual conmemoramos el día de los Jardines Botánicos – es la del hombre empeñado hasta la médula en levantar el ethos, el espíritu, de la nación colombiana. La primera línea del epígrafe (“La bella fauna volará dejándonos solamente gallinazos y ratas”) pudiera tener un sentido terriblemente actual y visionario, si consideramos parte de la bella fauna de este país a los colombianos y colombianas que han entregado su vida, para enaltecer la obra del gran espíritu - del Gran Dios - en el que creen cualquiera sea la tradición cultural que los ha amamantado. El olvido de la obra, de la belleza creadora de hombres como Pérez Arbeláez; el desconocimiento de la obra de los hombres como él, que han salido a mostrar al mundo que Colombia es más que masacres, narcotráfico, trata de blancas y un remedo de democracia, puede hacerle creer a propios y extraños que el nuestro, es un país en el que ha colapsado el sistema de los valores, el espíritu de la especie humana, dejándonos solamente seres semejantes – según la imaginería popular - a gallinazos y ratas.
Pérez Arbeláez, dejó una obra descomunal dedicada a enaltecer la nación. A despertar las conciencias sobre la exuberancia de la vida en este territorio que nos tocó en suerte. Sobre el destino trágico al que nos conducirían los mitos del progreso y el desarrollo a costa de ignorar y arrasar con la flora, la fauna y los minerales de este país. Tuvo que iniciar su obra en una época en la que “La política había llevado al país hacia la inmadurez, la pobreza y la violencia, abandonando en el olvido o en la miseria a los pioneros de la ciencia en Colombia” (Santiago Mutis). Fue un hombre culto, por ende un filósofo y un teólogo y logró una sólida formación en ciencias. Después de estar varios años estudiando en Europa se hizo un lugar de honor en la academia metropolitana de la época, regresó al país en 1928 con un doctorado summa cun laude en ciencias biológicas. Conociendo a profundidad la historia de violencia y miseria de un país sumido desde su proclamación como república en una colonialidad mal disfrazada, se entregó a promover la educación y la ciencia en Colombia y a recuperar la obra de José Celestino Mutis como un referente histórico ilustre del país en ese propósito. Con su obra Pérez Arbeláez contribuyó como pocos a levantar el espíritu de la nación y a sentar las bases de ese cambio cultural que empieza a abrirse paso en las nuevas generaciones, según el cual no somos dueños de la naturaleza sino parte de ella. Cambio en el que nos invita a seguir trabajando la obra de Enrique Pérez para alejar la pesadilla de tener que vivir en pavorosos basureros infestados de ratas y gallinazos.
Por FRANK LEONARDO HERNÁNDEZ Subdirector Educativo Y Cultural
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