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Las plantas ‘alienígenas’
de la capital

Consideradas como una peste, las plantas invasoras son transmisoras de enfermedades, competitivas con las especies nativas, alteran la cadena alimentaria, disminuyen y desplazan la biodiversidad, son generadoras de incendios forestales y, en el peor de los casos, alteran la composición del suelo y de los ecosistemas en general. De acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), los impactos causados por las especies invasoras son, en la mayoría de casos, desastrosos e irreversibles.

En Colombia, cerca de 84 especies de plantas han sido evaluadas a través de herramientas de Análisis de Riesgo de Invasión, las cuales han permitido identificar y catalogar a 43 especies con alto riesgo de invasión, 25 en moderado y 12 requieren un mayor análisis para determinar su riesgo de invasión. Para el caso de Bogotá, por ejemplo, se han reconocido cerca de 55 especies con diferentes niveles de riesgo, aunque el retamo espinoso (Ulex europaeus) es el que más se destaca, pues son alrededor de 2.950,02 hectáreas invadidas por esta especie en la capital.

Las plantas invasoras o alienígenas, como traduce en inglés, son aquellas que han sido introducidas por el hombre y que logran colonizar o establecerse en zonas donde no se encontraban distribuidas naturalmente. Una vez se reproducen exitosamente, logran dispersarse y mantenerse sin ayuda del hombre, al punto de competir con la vegetación nativa por los recursos (sol, agua y suelo) hasta que terminan desplazándola.

No obstante, el comportamiento invasivo no es característico únicamente de las especies exóticas, algunas nativas también son potencialmente invasoras cuando son trasladadas a otras regiones diferentes a su hábitat natural, esto se conoce como traslocación.

En la historia, los humanos han trasladado gran cantidad de especies a lugares donde no se encuentran naturalmente establecidas, precisamente, muchos de los alimentos que consumimos actualmente como el trigo, la caña de azúcar y el arroz provienen de otros continentes, lo que nos ha permitido obtener beneficios al generar otras fuentes de alimento, medicamentos y fibras. A continuación presentamos las plantas invasoras más abundantes en Bogotá:

 

Retamo espinoso

 

Retamo espinoso

Nombre científico: Ulex europaeus
Originario de Europa, el retamo esposino se encuentra incluido en la lista de las 100 especies invasoras más agresivas del mundo, debido a los serios impactos que generan sobre la diversidad biológica. Es un arbusto caracterizado por ser densamente espinoso y tener flores amarillas que suelen ubicarse en la punta de las ramas, en forma de racimo o solitarias. La viabilidad de las semillas en el suelo es de 30 a 70 años, es decir, el crecimiento poblacional de esta especie puede ser de muchos años, aunque ya no hubiese producción de semillas nuevas.

En Bogotá, la invasión del retamo espinoso ha alcanzado las 2.950,02 hectáreas, debido a su alta capacidad de reproducción, su resistencia ante perturbaciones como el fuego y su alta competitividad sobre las especies nativas. Lo anterior ha generado una disminución considerable sobre la disponibilidad de áreas verdes para recreación y paisaje amable para el ciudadano ha conformado densas y extensas masas espinosas, ahogando la demás vegetación e impidiendo cualquier uso del suelo.

En los Cerros Orientales, la presencia de esta especie ha generado un fuerte impacto, debido a su rápida y progresiva invasión, y ha desplazado organismos autóctonos de la biodiversidad.
Los matorrales de retamo espinoso acumulan grandes cantidades de necromasa en pie y poca humedad, provocando y expandiendo incendios forestales que eliminan a la vegetación nativa.
Sus semillas, de aproximadamente 2 mm., tienen una testa dura y resistente que puede permitir la dormancia de estas hasta por 30 años, gracias a que soporta el fuego, bajas temperaturas y la humedad.

 

Eucalipto

Eucalipto

Nombre científico: Eucalyptus camaldulensis
Es una especie originaria de Australia de amplia distribución mundial, presente en alrededor de 91 países de los cinco continentes. En Colombia se encuentra distribuida en los departamentos de Boyacá, Cundinamarca y Tolima.

Con 3.889 individuos en Bogotá, esta especie ribereña se caracteriza por ser de rápido crecimiento y con un amplio rango de adaptabilidad a diferentes tipos de suelos y condiciones climáticas, desde templado a cálido. En Colombia está reportada con un nivel de invasión de alto riesgo.

Esta especie de eucalipto se caracteriza por agotar los nutrientes del suelo y reducir las reservas de agua. Su capacidad regenerativa les permite colonizar ambientes rápidamente.

Las hojas liberan terpenos y ácidos fenólicos que se liberan por los poros, los cuales son altamente tóxicos y solubles en agua; estas sustancias son transportadas por la neblina o liberadas al suelo por la descomposición de las hojas, que luego, por sus características alelopáticas (compuestos químicos liberados por algunas plantas y que afectan a otras), inhibe la germinación de semillas y el crecimiento de plántulas de otras especies.

 

Higuerrilla

Higuerilla

Nombre científico: Ricinus communis
Especie originaria del este de África cultivada y expandida, principalmente por su aceite, en Asia, el trópico y el subtrópico, encontrándose actualmente en 69 países del mundo.
Por su crecimiento forma matorrales que reducen el espacio y dificultan la regeneración y establecimiento de especies endémicas, afectando la sucesión natural. Luego de un incendio sus semillas tienen facilidad para germinar, creciendo rápidamente.
Además es venenosa, debido a que posee toxo-albúmina (ricina), un coagulante en la sangre que inhibe la síntesis de proteínas, lo cual constituye un riesgo para animales y humanos, las semillas luego de ser consumidas producen una alta intoxicación que puede llegar a ser letal.
Por otra parte, quienes con frecuencia tienen contacto con la higuerilla pueden desarrollar trastornos dérmicos, respiratorios e incluso digestivos. En Bogotá se tienen registrados más de 8.419 individuos de esta especie.
 

Acacia negra

Acacia negra

Nombre científico: Acacia decurrens
Esta especie está incluida en el catálogo de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo. Originaria del sureste de Australia, la acacia negra impide el crecimiento de otras especies vegetales y las desplaza, debido al alto consumo de agua que requiere.

Asimismo, reduce la cantidad de recursos hídricos disponibles en las zonas en las que se establece y, con ello, aumenta el riesgo de incendios forestales en dichas áreas.

Es de rápida propagación, debido a que sus semillas son dispersadas por el viento y aves, las cuales pueden permanecer en dormancia hasta por 50 años y germinar rápido con el fuego. Los registros indican que, en Bogotá, hay más de 54.881 individuos de acacia negra.


 

Pasto

Pasto kikuyo

Nombre científico:Cenchrus clandestinus
Es una especie perenne que crece en las partes altas y húmedas del trópico y subtrópico. Requiere de grandes cantidades de luz y suelos que le proporcionen altas cantidades de nitrógenos para tener un crecimiento rápido. Sin embargo, se ha registrado en áreas más bajas y se ha encontrado en lugares donde hay poca luz.

Su característica particular como invasora tiene que ver con la extraordinaria capacidad de reproducirse de forma vegetativa, ya que sus rizomas y estolones pueden extenderse rápidamente en patrones circulares desde la planta madre, formando extensos parches. Los rizomas pueden internarse de 30 a 40 cm de profundidad, haciendo que el pasto sea muy fuerte y difícil de arrancar.

Este pasto produce una gran cantidad de biomasa que desplaza a otras especies, ya que genera sustancias alelopáticas y ahoga el banco de semillas de las especies nativas. Además, es la principal invasora de los humedales de Bogotá y constituye un serio impedimento para el desarrollo de la vegetación natural acuática.

 

Ojo poeta

Ojo de poeta

Nombre científico:Thunbergia alata
Caracterizada por su llamativa flor anaranjada con un círculo negro en el centro, esta planta se puede encontrar en bordes de bosques, comúnmente trepando sobre otras plantas e impidiendo su crecimiento hasta sofocarlas completamente, situación que también afecta negativamente la germinación y el desarrollo de especies nativas. El ojo de poeta, también conocido como Susanita, es una hierba de comportamiento trepador que invade rápidamente zonas alambradas, mallas, orillas de quebradas o bordes de carreteras. Cuando crece en áreas con abundante vegetación suele formar un manto que puede cubrir por completo las copas de los árboles, afectando la existencia de las especies nativas.
En Colombia, esta especie ha invadido bordes de fragmentos de bosques, en su mayoría de la zona andina y se encuentra en antejardines.

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