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¡Asombroso! Así producimos cerca
de 150 toneladas de abono anuales


 

Con residuos provenientes de la poda y mantenimiento de las colecciones vivas del Jardín Botánico de Bogotá (como pasto, ramas y hojas);  mezclados con estiércol; melaza; cal y microrganismos eficientes que ayudan a acelerar la descomposición de la madera, semanalmente producimos cerca de 4 toneladas de abono para alimentar nuestras plantas y hacer que crezcan felices.

 
La producción de abono no es tarea fácil. Entre cuatro y cinco meses tarda el Jardín Botánico en la obtención de este material orgánico que se da en el área de aprovechamiento de residuos orgánicos y energías renovables de la entidad, donde  una gran cantidad de ramas, hojas, esquejes de hierba y césped llegan para dividirse en pilas de material, para su óptima descomposición.
 
Dichos residuos, que provienen del mantenimiento del arbolado, y las colecciones vivas al interior del jardín, y que son mezclados con otros ingredientes, deben contar con un tamaño adecuado. Precisamente, para garantizar esto, gran parte del material es procesado previamente en la máquina chipper, para triturarlo lo mejor posible y, así, asegurar que las bacterías y hongos puedan permear más fácil la madera para su descomposición.
 
Cuando el material ya está en un tamaño adecuado se hace la conformación de las pilas (máximo seis) para su degradación. Estos bultos de residuos son monitoreados semanalmente por profesionales del Jardín: “medimos el ph, la temperatura y el nivel de humedad, con el fin de identificar en qué fase está el proceso de descomposición y qué tratamiento se requiere”, explicó Lili Vega, profesional a cargo del área de aprovechamiento de residuos orgánicos.
 
Pura calentura
 
Abono
 
Una vez la pila empieza a descomponerse, al interior comienza a arder. De acuerdo con expertos, cuando el proceso apenas se está iniciando, la pila puede alcanzar los 40 grados centígrados y, en el transcurso de su descomposición, puede subir a 70 u 80 grados. Una vez el abono esté listo, la pila vuelve a su temperatura ambiente.
 
Al interior del Jardín Botánico, las temperaturas juegan un papel indispensable para la producción de abono, ya que en la mayoría de veces es posible alcanzarlas fácilmente debido a la exposición del material al ambiente, por lo que, cuando hay verano, el sol les pega directo todo el día. No obstante, en temporadas invernales, el material recibe la humedad de las lluvias, por lo que el proceso puede retrasarse más. 
 
Los resultados hablan
 
Agricultura Urbana
 
Todas las huertas a cargo del programa de agricultura urbana, las plantaciones de restauración ecológica y el arbolado al interior del Jardín Botánico de Bogotá se surten con el abono producido en la entidad, demostrando que es de muy buena calidad. 
 
Gracias a una caracterización físico-química del abono producido, se logró determinar que el material elaborado cumple con los parámetros que exige la norma para abonos orgánicos: “Libres de salmonella y con niveles de ph óptimos. En resumidas cuentas estamos cumpliendo y a nuestras plantas se nota que les encanta”, destacó Lili Vega.
 
 
 
 

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